PROMOCIÓN DEL BIENESTAR en Impsica
La semana pasada comenzamos con una serie de ejercicios que tenían como finalidad identificar las actividades que más nos gusta llevar a cabo para incorporarlas en nuestra agenda semanal/mensual/anual, así como para comenzar a equilibrar la organización de nuestro tiempo entre nuestra familia, trabajo comunidad, amigos y espacio personal.
Tal vez lo más sencillo sería decir que la felicidad es poder llevar a cabo lo que más nos gusta: en un ideal así sería; sin embargo, lo cierto es que la vida cotidiana es más compleja que esto, por lo que tenemos que cumplir con ciertas actividades que tal vez no nos gusten del todo o nos parezcan aburridas: para muchos esta actividad puede ser su trabajo, para otros hacer el aseo de la casa, para otros preparar la comida... es algo que varía de persona a persona.
No obstante, es posible llevar a cabo ciertas estrategias que nos permitan realizar estas actividades de tal forma que se conviertan en una oportunidad para desarrollar nuestra felicidad.
El primer punto será, entonces, evaluar si verdaderamente es indispensable continuar realizándolas o si es posible renunciar a ellas. Aquí será importante entonces volver a preguntarnos si nos produce felicidad, pero sobre todo si nos producirá felicidad en el futuro, pues algunas veces es el beneficio posterior lo que marca la diferencia. Por ejemplo, quizá no nos guste tener que desvelarnos debido a la tarea que nos dejan en la escuela, pero sabemos que eso, en el futuro, nos permitirá desarrollar nuestro bienestar debido a que esa es la profesión que amamos y a la que queremos dedicarnos más adelante.
Otras veces puede ser que no nos produzca felicidad aparentemente, pero no podemos renunciar a esa actividad debido a que no tenemos otra opción. Por ejemplo, hacer el aseo de la casa: tal vez no me guste, pero no puedo pagar a alguien para que lo haga, así que no puedo "renunciar" a dicha actividad.
Elabora una lista de este tipo de actividades para que podamos trabajar con ella más adelante.
Una de las características que tiene la realización de las actividades que más nos gustan, es la de "flujo"; es decir, que mientras las llevamos a cabo tenemos una sensación de gozo; la percepción del tiempo se distorsiona: resulta que pasaron horas mientras nos encontrábamos inmersos en la actividad, cuando nosotros lo sentimos como unos cuantos minutos; implica una gran concentración y, al terminar esta experiencia, tenemos una sensación de gran satisfacción personal de haber realizado la tarea.
Es difícil pensar que esto mismo pudiera sentirse al realizar actividades que no nos gustan o nos aburren; sin embargo es posible a partir de algunas técnicas que hoy compartiré para realizar el ejercicio de la semana.
El bienestar subjetivo - o felicidad - está relacionado con vivir y aprender a generarnos vivencias de flujo en el día a día. La experiencia de flujo se basa, de acuerdo con Cziskszentmihalyi (1997) "en el concepto de fluir (flow), el estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en la actividad que nada parece importarles. La experiencia óptima es tan placentera que las personas están dispuestas a experimentarla aunque tenga un gran coste, por el puro motivo de gozar de ella. [...] A la experiencia óptima se le denomina “flujo” porque esta palabra corta y simple describe muy bien el sentimiento de un movimiento sin esfuerzo." (Bisquerra, Educación emocional y bienestar).
Este tipo de experiencias todos las hemos tenido, pero lo importante no es dejarlas al azar, sino aprender a generárnoslas, para lo cual es importante considerar algunos puntos para transformar cualquier actividad en experiencia de flujo:
a) establecer una meta general y tantas submetas realistas como sea posible;
b) encontrar maneras de medir el progreso desde el punto de vista de las metas elegidas;
c) concentrarse en lo que uno hace y realizar distinciones cada vez más precisas;
d) desarrollar las habilidades necesarias para interactuar con las oportunidades disponibles;
e) elevar el nivel si la actividad nos aburre.
Así pues, comenzaremos con un ejercicio "neutral" para esta semana, que consiste en realizar una caminata por lo menos tres veces a la semana convirtiéndola en una experiencia de flujo:
"El acto de caminar, tan saludable, pero a veces pesado o aburrido, puede servir de ejemplo para ilustrar lo que antecede. Se pueden poner un gran número de metas para una caminata: itinerario, selección de lugares destacados, paradas, tiempo disponible, etc. El progreso puede medirse controlando que estamos en los lugares previstos en el tiempo fijado. La concentración puede llevar a disfrutar el paisaje y distinguir entre los diversos tipos de árboles, plantas, animales, montañas, [o edificios, quizá descubrir nuevos lugares], etc. Estar abierto a las oportunidades puede significar que sobre la marcha a lo mejor se tendrán que hacer variaciones de la ruta prevista, detenerse más en un sitio, pasar más rápido en otro, etc. Elevar el nivel puede significar intentar recorrer el trayecto en menos tiempo que la vez anterior, descubrir algún detalle o lugar escondido, intentar llegar más lejos, etc. Caminar puede ser algo profundamente agradable si uno se fija metas y tomar el control del proceso." (Bisquerra. Educación emocional y bienestar)
Este ejercicio, tiene la finalidad de permitirnos aprender a transformar actividades que parecieran rutinarias o aburridas en experiencias de flujo, además de prepararnos para hacer esa misma transformación con otras actividades que realmente no nos gustan.
Retoma la lista de actividades que no te gustan o te parecen aburridas que elaboraste al principio de esta lectura y anota al lado de ella una serie de metas semanales que, a su vez, dividirás en submetas diarias. Por ejemplo: hacer el aseo de tu casa, puedes ponerte la meta de realizarlo en menos tiempo, bailando con ritmos diferentes cada día para hacer más ejercicio al mismo tiempo, o tal vez en silencio y sólo prestando atención a tus pensamientos y sensaciones en cada movimiento, en fin, lo que a ti se te ocurra. Luego, elabora un plan semanal para alcanzar tu meta, distribuyendo las submetas a lo largo de cada día, al final del cual harás una evaluación sobre si las alcanzaste o no. Lo más importante de este ejercicio es que te concentres realmente en la actividad sin juzgarla y, por otro lado, que aumentes el nivel de reto que te presente, siempre de acuerdo con tus habilidades, para que no vuelva a convertirse en algo aburrido.
Registra tus experiencias en tu cuaderno de ejercicios de "Promoción del bienestar" y, si lo deseas, puedes compartirlas con nosotros, así como tus reflexiones.
Saludos y construyan una hermosa semana!
Psic. Paola Padilla,
Fundadora de IMPSICA
La semana pasada comenzamos con una serie de ejercicios que tenían como finalidad identificar las actividades que más nos gusta llevar a cabo para incorporarlas en nuestra agenda semanal/mensual/anual, así como para comenzar a equilibrar la organización de nuestro tiempo entre nuestra familia, trabajo comunidad, amigos y espacio personal.
Tal vez lo más sencillo sería decir que la felicidad es poder llevar a cabo lo que más nos gusta: en un ideal así sería; sin embargo, lo cierto es que la vida cotidiana es más compleja que esto, por lo que tenemos que cumplir con ciertas actividades que tal vez no nos gusten del todo o nos parezcan aburridas: para muchos esta actividad puede ser su trabajo, para otros hacer el aseo de la casa, para otros preparar la comida... es algo que varía de persona a persona.
No obstante, es posible llevar a cabo ciertas estrategias que nos permitan realizar estas actividades de tal forma que se conviertan en una oportunidad para desarrollar nuestra felicidad.
El primer punto será, entonces, evaluar si verdaderamente es indispensable continuar realizándolas o si es posible renunciar a ellas. Aquí será importante entonces volver a preguntarnos si nos produce felicidad, pero sobre todo si nos producirá felicidad en el futuro, pues algunas veces es el beneficio posterior lo que marca la diferencia. Por ejemplo, quizá no nos guste tener que desvelarnos debido a la tarea que nos dejan en la escuela, pero sabemos que eso, en el futuro, nos permitirá desarrollar nuestro bienestar debido a que esa es la profesión que amamos y a la que queremos dedicarnos más adelante.
Otras veces puede ser que no nos produzca felicidad aparentemente, pero no podemos renunciar a esa actividad debido a que no tenemos otra opción. Por ejemplo, hacer el aseo de la casa: tal vez no me guste, pero no puedo pagar a alguien para que lo haga, así que no puedo "renunciar" a dicha actividad.
Elabora una lista de este tipo de actividades para que podamos trabajar con ella más adelante.
Una de las características que tiene la realización de las actividades que más nos gustan, es la de "flujo"; es decir, que mientras las llevamos a cabo tenemos una sensación de gozo; la percepción del tiempo se distorsiona: resulta que pasaron horas mientras nos encontrábamos inmersos en la actividad, cuando nosotros lo sentimos como unos cuantos minutos; implica una gran concentración y, al terminar esta experiencia, tenemos una sensación de gran satisfacción personal de haber realizado la tarea.
Es difícil pensar que esto mismo pudiera sentirse al realizar actividades que no nos gustan o nos aburren; sin embargo es posible a partir de algunas técnicas que hoy compartiré para realizar el ejercicio de la semana.
El bienestar subjetivo - o felicidad - está relacionado con vivir y aprender a generarnos vivencias de flujo en el día a día. La experiencia de flujo se basa, de acuerdo con Cziskszentmihalyi (1997) "en el concepto de fluir (flow), el estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en la actividad que nada parece importarles. La experiencia óptima es tan placentera que las personas están dispuestas a experimentarla aunque tenga un gran coste, por el puro motivo de gozar de ella. [...] A la experiencia óptima se le denomina “flujo” porque esta palabra corta y simple describe muy bien el sentimiento de un movimiento sin esfuerzo." (Bisquerra, Educación emocional y bienestar).
Este tipo de experiencias todos las hemos tenido, pero lo importante no es dejarlas al azar, sino aprender a generárnoslas, para lo cual es importante considerar algunos puntos para transformar cualquier actividad en experiencia de flujo:
a) establecer una meta general y tantas submetas realistas como sea posible;
b) encontrar maneras de medir el progreso desde el punto de vista de las metas elegidas;
c) concentrarse en lo que uno hace y realizar distinciones cada vez más precisas;
d) desarrollar las habilidades necesarias para interactuar con las oportunidades disponibles;
e) elevar el nivel si la actividad nos aburre.
Así pues, comenzaremos con un ejercicio "neutral" para esta semana, que consiste en realizar una caminata por lo menos tres veces a la semana convirtiéndola en una experiencia de flujo:
"El acto de caminar, tan saludable, pero a veces pesado o aburrido, puede servir de ejemplo para ilustrar lo que antecede. Se pueden poner un gran número de metas para una caminata: itinerario, selección de lugares destacados, paradas, tiempo disponible, etc. El progreso puede medirse controlando que estamos en los lugares previstos en el tiempo fijado. La concentración puede llevar a disfrutar el paisaje y distinguir entre los diversos tipos de árboles, plantas, animales, montañas, [o edificios, quizá descubrir nuevos lugares], etc. Estar abierto a las oportunidades puede significar que sobre la marcha a lo mejor se tendrán que hacer variaciones de la ruta prevista, detenerse más en un sitio, pasar más rápido en otro, etc. Elevar el nivel puede significar intentar recorrer el trayecto en menos tiempo que la vez anterior, descubrir algún detalle o lugar escondido, intentar llegar más lejos, etc. Caminar puede ser algo profundamente agradable si uno se fija metas y tomar el control del proceso." (Bisquerra. Educación emocional y bienestar)
Este ejercicio, tiene la finalidad de permitirnos aprender a transformar actividades que parecieran rutinarias o aburridas en experiencias de flujo, además de prepararnos para hacer esa misma transformación con otras actividades que realmente no nos gustan.
Retoma la lista de actividades que no te gustan o te parecen aburridas que elaboraste al principio de esta lectura y anota al lado de ella una serie de metas semanales que, a su vez, dividirás en submetas diarias. Por ejemplo: hacer el aseo de tu casa, puedes ponerte la meta de realizarlo en menos tiempo, bailando con ritmos diferentes cada día para hacer más ejercicio al mismo tiempo, o tal vez en silencio y sólo prestando atención a tus pensamientos y sensaciones en cada movimiento, en fin, lo que a ti se te ocurra. Luego, elabora un plan semanal para alcanzar tu meta, distribuyendo las submetas a lo largo de cada día, al final del cual harás una evaluación sobre si las alcanzaste o no. Lo más importante de este ejercicio es que te concentres realmente en la actividad sin juzgarla y, por otro lado, que aumentes el nivel de reto que te presente, siempre de acuerdo con tus habilidades, para que no vuelva a convertirse en algo aburrido.
Registra tus experiencias en tu cuaderno de ejercicios de "Promoción del bienestar" y, si lo deseas, puedes compartirlas con nosotros, así como tus reflexiones.
Saludos y construyan una hermosa semana!
Psic. Paola Padilla,
Fundadora de IMPSICA

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