“La auténtica felicidad se relaciona más con la mente que con el corazón”.
Una mente disciplinada y ordenada nos permitirá generar cambios en nuestra forma de percibir el mundo – lo que resulta sumamente importante, dado que de nuestra percepción e interpretación de los acontecimientos surgen nuestras emociones –, así como discernir y atender lo verdaderamente importante, en lugar de estar vagando de un pensamiento a otro, de un recuerdo a otro o de una preocupación a otra sin darle solución… como un barco que no tiene una dirección definida y simplemente se deja llevar a merced del viento y el clima de altamar.
Nuestra mente es ese barco y nosotros definimos la dirección hacia la cual queremos que navegue. Sin una dirección, ¿cómo sabes a dónde quieres llegar? ¿cómo sabes si tus movimientos son correctos porque te acercan a tu destino o son incorrectos porque te alejan de él? Sin dirección no hay destino y tú eres quien decide sobre ella y él.
Cuando nuestra mente es caótica, desorganizada e indisciplinada se manifiesta en todas nuestros espacios vitales, tanto internos como externos, por ejemplo:
- tus emociones fluctuan sin cesar y te arrastran hacia actitudes y reacciones impulsivas de las cuales quizá luego te arrepientes;
- tu habitación está desordenada y no logras descansar apaciblemente en ella;
- tu tiempo está demasiado ocupado en actividades que carecen de sentido para tu vida y las que sí lo tienen o las dejas al último o ni siquiera figuran o apenas les dedicas unos cuantos minutos en el transcurso de un mes.
Cuando una persona se plantea una dirección; es decir, metas y objetivos acordes a su proyecto de vida, puede saber si sus movimientos son correctos porque lo acercan a su destino o si son incorrectos porque lo alejan de él… va decidiendo y creando su propia dirección y su propio destino, dejando de derrochar su energía y tiempo, relativizando la importancia de lo que le acontece para centrarse en lo verdaderamente importante para él/ella… por tanto CONSTRUYE UN SENTIDO PARA SU PROPIA VIDA.
Y cuando más una persona logra objetivos pequeños y grandes, se da cuenta de que, poco a poco, ha ido acercándose a la/s meta/s que se ha fijado, ha ido creando y concretando su proyecto de vida, más crece en ella la sensación de felicidad, gozo, plenitud y bienestar subjetivo.
“Es necesario tener un contexto global de metas que den significado a la vida. Es decir, tener un proyecto de vida. […] Crear armonía en cualquier cosa que se haga […] Esto implica transformar la totalidad de la vida en una actividad con metas unificadas que ofrezcan un propósito constante (Csikszentmihalyi, 1997: 318). Cuando las personas consiguen unir todas sus experiencias en un conjunto con sentido, teniendo conciencia de control sobre la propia vida, no hay nada más que desear.” (Bisquerra, Educación emocional y bienestar)
En semanas anteriores, te sugerimos hacer un listado de actividades que consideres que te ayuden a sentirte bien, a construir tu propia felicidad, ahora, el ejercicio para esta semana será pensar en grande, en tu proyecto de vida; es decir, el destino hacia el cual quieres dirigir tu barco. Tu proyecto de vida puede incluir tantas dimensiones como tú lo desees y tantos grandes objetivos como quieras, así que date unos minutos para anotar tus ideas en tu cuaderno de ejercicios de “Promoción del bienestar”.
Te recomendamos elaborar una pintura o un collage o un dibujo sobre tu proyecto de vida y pegarlo en un lugar visible en tu casa, para recordar la dirección hacia la cual te diriges y que te sirva de mapa para guiar cada uno de tus pasos diarios.
La segunda parte del ejercicio de esta semana, consiste en identificar los pequeños pasos o metas que contribuirán a corto, mediano y largo plazo para llevar a cabo tu proyecto de vida. Elabora una lista con cada uno de ellos y define el tiempo en que planeas lograrlos, así como lo que necesitas para tal fin (tus fortalezas, las habilidades que es necesario que desarrolles, los apoyos que necesitas pedir; es decir, todos tus recursos tanto internos como externos, tanto inmateriales como materiales).
Guarda esta lista para la siguiente semana, pues trabajaremos con ella. Mientras tanto, durante esta semana, pregúntate en cada actividad que realices, si te acerca o te aleja de la dirección que has decidido tomar y escribe tus reflexiones en tu cuaderno de ejercicios.
Psic. Paola Padilla
Fundadora de IMPSICA
Una mente disciplinada y ordenada nos permitirá generar cambios en nuestra forma de percibir el mundo – lo que resulta sumamente importante, dado que de nuestra percepción e interpretación de los acontecimientos surgen nuestras emociones –, así como discernir y atender lo verdaderamente importante, en lugar de estar vagando de un pensamiento a otro, de un recuerdo a otro o de una preocupación a otra sin darle solución… como un barco que no tiene una dirección definida y simplemente se deja llevar a merced del viento y el clima de altamar.
Nuestra mente es ese barco y nosotros definimos la dirección hacia la cual queremos que navegue. Sin una dirección, ¿cómo sabes a dónde quieres llegar? ¿cómo sabes si tus movimientos son correctos porque te acercan a tu destino o son incorrectos porque te alejan de él? Sin dirección no hay destino y tú eres quien decide sobre ella y él.
Cuando nuestra mente es caótica, desorganizada e indisciplinada se manifiesta en todas nuestros espacios vitales, tanto internos como externos, por ejemplo:
- tus emociones fluctuan sin cesar y te arrastran hacia actitudes y reacciones impulsivas de las cuales quizá luego te arrepientes;
- tu habitación está desordenada y no logras descansar apaciblemente en ella;
- tu tiempo está demasiado ocupado en actividades que carecen de sentido para tu vida y las que sí lo tienen o las dejas al último o ni siquiera figuran o apenas les dedicas unos cuantos minutos en el transcurso de un mes.
Cuando una persona se plantea una dirección; es decir, metas y objetivos acordes a su proyecto de vida, puede saber si sus movimientos son correctos porque lo acercan a su destino o si son incorrectos porque lo alejan de él… va decidiendo y creando su propia dirección y su propio destino, dejando de derrochar su energía y tiempo, relativizando la importancia de lo que le acontece para centrarse en lo verdaderamente importante para él/ella… por tanto CONSTRUYE UN SENTIDO PARA SU PROPIA VIDA.
Y cuando más una persona logra objetivos pequeños y grandes, se da cuenta de que, poco a poco, ha ido acercándose a la/s meta/s que se ha fijado, ha ido creando y concretando su proyecto de vida, más crece en ella la sensación de felicidad, gozo, plenitud y bienestar subjetivo.
“Es necesario tener un contexto global de metas que den significado a la vida. Es decir, tener un proyecto de vida. […] Crear armonía en cualquier cosa que se haga […] Esto implica transformar la totalidad de la vida en una actividad con metas unificadas que ofrezcan un propósito constante (Csikszentmihalyi, 1997: 318). Cuando las personas consiguen unir todas sus experiencias en un conjunto con sentido, teniendo conciencia de control sobre la propia vida, no hay nada más que desear.” (Bisquerra, Educación emocional y bienestar)
En semanas anteriores, te sugerimos hacer un listado de actividades que consideres que te ayuden a sentirte bien, a construir tu propia felicidad, ahora, el ejercicio para esta semana será pensar en grande, en tu proyecto de vida; es decir, el destino hacia el cual quieres dirigir tu barco. Tu proyecto de vida puede incluir tantas dimensiones como tú lo desees y tantos grandes objetivos como quieras, así que date unos minutos para anotar tus ideas en tu cuaderno de ejercicios de “Promoción del bienestar”.
Te recomendamos elaborar una pintura o un collage o un dibujo sobre tu proyecto de vida y pegarlo en un lugar visible en tu casa, para recordar la dirección hacia la cual te diriges y que te sirva de mapa para guiar cada uno de tus pasos diarios.
La segunda parte del ejercicio de esta semana, consiste en identificar los pequeños pasos o metas que contribuirán a corto, mediano y largo plazo para llevar a cabo tu proyecto de vida. Elabora una lista con cada uno de ellos y define el tiempo en que planeas lograrlos, así como lo que necesitas para tal fin (tus fortalezas, las habilidades que es necesario que desarrolles, los apoyos que necesitas pedir; es decir, todos tus recursos tanto internos como externos, tanto inmateriales como materiales).
Guarda esta lista para la siguiente semana, pues trabajaremos con ella. Mientras tanto, durante esta semana, pregúntate en cada actividad que realices, si te acerca o te aleja de la dirección que has decidido tomar y escribe tus reflexiones en tu cuaderno de ejercicios.
Psic. Paola Padilla
Fundadora de IMPSICA

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